Publicado por

Cultura y subjetividad

En Après moi, le déluge de Lluïsa Cunillé, la relación entre ideología y subjetividad se construye a través de un diálogo aparentemente banal entre dos personajes —el hombre de negocios y la intérprete— que, sin embargo, revela un entramado de poder, violencia y economía global que configura sus identidades. La obra sitúa la acción en Kinshasa, un espacio marcado por el colonialismo y la explotación de recursos, lo que permite mostrar cómo la ideología dominante —capitalista, colonial y patriarcal— atraviesa la subjetividad de los personajes.

El hombre encarna una ideología neoliberal y extractivista: su lenguaje, sus preocupaciones y su forma de relacionarse con el entorno están mediadas por la lógica del beneficio. Habla de empresas multinacionales y de la explotación de recursos como el coltan, reduciendo la realidad a una red de transacciones económicas (Cunillé, 2007, p. 466). Esta ideología no solo organiza su visión del mundo, sino también su subjetividad: incluso cuando introduce elementos aparentemente íntimos —como el alma, el miedo o la enfermedad— estos quedan subordinados a una racionalidad instrumental. Su identidad aparece así profundamente configurada por el sistema que representa.

Por su parte, la intérprete ocupa una posición de aparente subordinación, tanto económica como simbólica. Su función consiste en mediar el discurso del otro, lo que la sitúa en una relación de sujeción: traduce, adapta y facilita la comunicación dentro de un marco que no controla. Sin embargo, esta mediación le otorga un poder ambiguo. En diversos momentos se sugiere que su traducción no es completamente neutral, lo que introduce una dimensión de intervención en el discurso. Su subjetividad se configura, por tanto, en una tensión constante entre obediencia y agencia.

Esta ambigüedad resulta clave para entender la tensión entre sujeción y subversión. Ambos personajes están sujetos a estructuras que los exceden: el hombre, a la lógica del capital global; la intérprete, a un contexto de desigualdad y violencia postcolonial. No obstante, la obra muestra que esta sujeción no es total. En el caso del hombre, su enfermedad y su miedo introducen fisuras en su aparente dominio, evidenciando una vulnerabilidad que desestabiliza su posición de poder. En el caso de la intérprete, el humor, la ironía y la gestión de la información funcionan como formas sutiles de resistencia.

La aparición del hijo —ex niño soldado— intensifica esta problemática. Su historia evidencia cómo la ideología de la violencia produce subjetividades marcadas por el trauma y la deshumanización (Cunillé, 2007)  . La propuesta de entregarlo al hombre como aprendiz o servidor revela hasta qué punto las relaciones humanas quedan atravesadas por la lógica del intercambio. Sin embargo, también puede interpretarse como un gesto desesperado de subversión: un intento de escapar de un destino impuesto por la guerra y la pobreza.

En definitiva, la obra muestra que la subjetividad no es autónoma, sino que está profundamente atravesada por estructuras ideológicas que condicionan la percepción, el lenguaje y las relaciones. No obstante, en esa misma construcción emergen grietas —espacios de ambigüedad y contradicción— donde la subversión, aunque limitada, se vuelve posible.

Bibliografía

Cunillé, L. (2007). Après moi, le déluge. Teatre Lliure.

 

Debate1en Cultura y subjetividad

  1. Oscar Gabriel Chocano Almanza says:

    Buenas tardes, María Gaspar Pérez

    Encuentro de una enorme profundidad tu análisis sobre la relación de poder que se da entre los tres personajes de Après moi, le déluge. Una relación de poder que se plasma en la obra de forma asimétrica e indirecta, ya que no se lleva a cabo mediante violencia explícita sino a través de la palabra, la traducción, el dinero, el silencio y la posición colonial y económica de los personajes.

    En la situación dramática planteada por Cunillé ya se establece una jerarquía en la cual el empresario representa el poder económico occidental, el hombre africano la necesidad extrema y la intérprete quien domina el paso de una lengua a otra.

    Tal y como señalas en tu reseña, el domino del hombre de negocios procede de su condición de europeo, de su relación con una empresa dedicada a la explotación de recursos -como el coltán- y de su capacidad de poder marcharse del Congo que únicamente visita por cuestiones laborales. En el caso de la intérprete, su poder deviene del hecho de que es quien controla lo que se transmite. En su acto de traducción, selecciona, media, suaviza o intensifica el mensaje originario del hombre africano. Por último, el padre africano que, en un principio, parece el personaje más débil porque suplica y ofrece a su hijo como si fuese una mercancía para que pueda cumplir su «sueño europeo»; sin embargo, en su revelación final desestabilizará al hombre de negocios, ya que a través de su estrategia ha conseguido que la explotación marcada por un talante abstracto acabe desembocando en un rostro concreto representado por el anuncio de que su hijo, en realidad, se encuentra muerto.

    A la vez la relación de poder se refleja en el espacio escénico. En este caso, la habitación de hotel es un lugar cerrado y transitorio. El hombre de negocios está de paso ya que viaja simplemente para cerrar sus acuerdos económicos basados en la explotación de los recursos del Congo. Frente al espacio cerrado contrasta la tragedia padecida por los aborígenes de la República Democrática del Congo debido a la explotación colonial la cual permanece fuera y casi invisible si no se escarba en las relaciones de poder inherentes a los diálogos. Cunillé hace aparecer el horror sin mostrarlo directamente a través de una conversación austera dominada por silencios y mediaciones.

    La obra plasma las relaciones de poder en cuatro niveles que van desde el económico, el lingüístico, el geopolítico y el patriarcal. En este caso, destaca tu apunte sobre el dominio patriarcal que sufre la intérprete ante las insinuaciones sexuales del hombre de negocios o el hecho de que el hombre africano exponga su malestar debido a que su intérprete sea una mujer.

     

Deja un comentario