Los otros, los invisibles
Los otros, los invisibles
Un breve análisis a la obra de Lluïsa Cunillé Après moi, le déluge

La frase Después de mí, el diluvio, atribuida a Luis XV, que refleja el desdén por el futuro del país, vaticinando un desastre inminente una vez finalizado su reinado (1715-1774). En el contexto de África, esta frase se le atribuye también al dictador del Congo, Mobutu Sese Seko, al abandonar su país tras ser derrocado en 1997.
En la obra de de Lluïsa Cunillé, el título de esta nos sitúa y explora el horror invisible y explotación de recursos como el coltán, ese mineral imprescindible para fabricar nuestros teléfonos móviles, nuestros portátiles, nuestros videojuegos y toda la gana de las nuevas tecnologías) y nos deja ver el individualismo que muestran los personajes de esta obra teatral que parecen incapaces de transformar el mundo o imaginar otras posibilidades.

Al empezar la obra con un viejo y conocido chiste, interpela aun más el dialogo y la densidad que va cogiendo el relato de una manera tan austera, en la que no hace falta demasiada interpretación para imaginar y sentir el texto.
Cunillé construye un texto de gran inteligencia teatral y moral. Nos habla de los abusos del colonialismo belga, los conflictos armados alimentados con niños soldado, la precariedad laboral y la pobreza extrema en la que vive buena parte de la población mientras las grandes empresas occidentales se enriquecen con la riqueza natural del país
¿Cómo se manifiestan en esta obra teatral la relación entre ideología y subjectividad, y la tensión entre sujeción y subversión?
La tensión entre sujeción y subversión aparece cuando el hombre de negocios se da cuenta de que su existencia depende de la destrucción de otros, acompañada de la misma indiferencia de la intérprete, quien es una mera intercambiadora comercial.
La subversión se manifiesta en los silencios de aquellos que no tienen voz. El único que tiene voz propia es el hombre de negocios, heterosexual, blanco y europeo. La intérprete como si fuera una médium le da voz al anciano negro es invisible (gran acierto de Cunillé) pero a través de sus palabras (que nos hace llegar la intérprete) nos habla de las esperanzas de un continente a través de la nueva vida que desea para su hijo. Voz del Hijo a lo que podemos llamar la voz del otro diluida por los otros. Haciendo que el subalterno sea cada vez mas ignorado, recordándonos a la pregunta del texto de Spivak ¿puede hablar el subalterno? (Spivak, 2003) y también a que “no puede hablar porque no forma parte del discurso” (Carbonell, 2017, p.56)
En la obra de Cunillé, la soledad no es solo un estado emocional, sino la herramienta principal que utiliza el sistema para mantener la sujeción y, paradójicamente, el único espacio donde puede germinar la subversión. La soledad es el síntoma de su sujeción (son seres aislados y egoístas), pero también es el motor de su subversión, ya que es el único lugar donde la culpa puede transformarse en una grieta que rompa el discurso oficial del «progreso». Es precisamente cuando el Hombre se queda a solas con sus pensamientos —y con la ausencia del hijo del anciano africano— cuando la ideología empieza a agrietarse. La soledad se vuelve subversiva porque le obliga a mirar lo que ha estado ignorando.
El padre invisible, con su obstinación para hacerse oír, es una imagen de la subversión del subalterno ante las posturas que pretenden ignorar su voz: a pesar de no tener una voz propia, el padre logra elevar la misma para hacer que hombre de negocios, representante de la ideología dominante preste atención a lo que tiene que decir.
Althusser afirma que “la ideología interpela al individuo como sujeto” quiere decir que el individuo se convierte en sujeto cuando reconoce que un llamado social se dirige a él y acepta ocupar la posición desde la cual ese llamado tiene sentido. De esta forma, Después de mí, el diluvio, más que solo ser un drama alrededor de la realidad de tantos países del llamado tercer mundo, es una muestra de cómo la ideología dominante se relaciona con los individuos, influenciándolos a tal nivel que los convierte en sujetos.
Bibliografía
- Althusser, L. [Louis] (2021). Ideología y aparatos ideológicos de estado
- Carbonell, N. [Neus]. (2017) Cultura y subjetividad [recurso de aprendizaje textual]
- Cunillé, Lluïsa. Après moi, le déluge (Después de mí, el diluvio). Fragmento. En: García Pascual, Raquel (ed.). Dramaturgas españolas en la escena actual. Madrid: Castalia, 2011. pp. 185-214. ISBN 9788497404167
- Said, Edward. I. Territorios superpuestos, historias entrecruzadas. En: Said, Edward. Cultura e imperialismo. Barcelona: Anagrama, DL 1996. pp. 35-73. ISBN 9788433905376
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Buenas tardes, María Gaspar Pérez
Encuentro de una enorme profundidad tu análisis sobre la relación de poder que se da entre los tres personajes de Après moi, le déluge. Una relación de poder que se plasma en la obra de forma asimétrica e indirecta, ya que no se lleva a cabo mediante violencia explícita sino a través de la palabra, la traducción, el dinero, el silencio y la posición colonial y económica de los personajes.
En la situación dramática planteada por Cunillé ya se establece una jerarquía en la cual el empresario representa el poder económico occidental, el hombre africano la necesidad extrema y la intérprete quien domina el paso de una lengua a otra.
Tal y como señalas en tu reseña, el domino del hombre de negocios procede de su condición de europeo, de su relación con una empresa dedicada a la explotación de recursos -como el coltán- y de su capacidad de poder marcharse del Congo que únicamente visita por cuestiones laborales. En el caso de la intérprete, su poder deviene del hecho de que es quien controla lo que se transmite. En su acto de traducción, selecciona, media, suaviza o intensifica el mensaje originario del hombre africano. Por último, el padre africano que, en un principio, parece el personaje más débil porque suplica y ofrece a su hijo como si fuese una mercancía para que pueda cumplir su «sueño europeo»; sin embargo, en su revelación final desestabilizará al hombre de negocios, ya que a través de su estrategia ha conseguido que la explotación marcada por un talante abstracto acabe desembocando en un rostro concreto representado por el anuncio de que su hijo, en realidad, se encuentra muerto.
A la vez la relación de poder se refleja en el espacio escénico. En este caso, la habitación de hotel es un lugar cerrado y transitorio. El hombre de negocios está de paso ya que viaja simplemente para cerrar sus acuerdos económicos basados en la explotación de los recursos del Congo. Frente al espacio cerrado contrasta la tragedia padecida por los aborígenes de la República Democrática del Congo debido a la explotación colonial la cual permanece fuera y casi invisible si no se escarba en las relaciones de poder inherentes a los diálogos. Cunillé hace aparecer el horror sin mostrarlo directamente a través de una conversación austera dominada por silencios y mediaciones.
La obra plasma las relaciones de poder en cuatro niveles que van desde el económico, el lingüístico, el geopolítico y el patriarcal. En este caso, destaca tu apunte sobre el dominio patriarcal que sufre la intérprete ante las insinuaciones sexuales del hombre de negocios o el hecho de que el hombre africano exponga su malestar debido a que su intérprete sea una mujer.