Publicado por

Antes de que llegue el diluvio. Resistencia y subjetividad en un mundo de paso.

Publicado por

Antes de que llegue el diluvio. Resistencia y subjetividad en un mundo de paso.

¿Es posible conservar un rastro de humanidad cuando nuestra propia identidad ha sido fabricada por elementos jerárquicos como el poder y el mercado?  Esta pregunta, creo que es un buenísimo punto de partida para debatir acerca de la subjetividad, la subversión, ideología y sujeción. Y para dar comienzo nos vamos a poner en situación imaginándonos la siguiente escena: Nos encontramos en Kinshasa, bajo su sol asfixiante. Está a punto de darse un encuentro aparentemente fortuito en una habitación de hotel,…
¿Es posible conservar un rastro de humanidad cuando nuestra propia identidad ha sido fabricada por elementos jerárquicos como el…

¿Es posible conservar un rastro de humanidad cuando nuestra propia identidad ha sido fabricada por elementos jerárquicos como el poder y el mercado? 

Esta pregunta, creo que es un buenísimo punto de partida para debatir acerca de la subjetividad, la subversión, ideología y sujeción. Y para dar comienzo nos vamos a poner en situación imaginándonos la siguiente escena: Nos encontramos en Kinshasa, bajo su sol asfixiante. Está a punto de darse un encuentro aparentemente fortuito en una habitación de hotel, y allí mismo se va a hacer una cartografía del alma humana donde la ideología no es una opción, sino el aire que respiran los personajes, condicionando sus deseos, sus silencios y su capacidad de rebelión.

La obra nos introduce en un espacio donde la subjetividad de los personajes aparece, desde el inicio, como un efecto de la estructura. El Hombre, un ejecutivo europeo, se presenta no como un ser con voluntad propia, sino como un sujeto «interpelado» (en términos de Althusser) por la lógica del capitalismo extractivo. Su identidad está tan mimetizada con su función económica que llega a decir: “lo único que nos salva a nosotros, los hombres de negocios, es la eficiencia”. No sabemos casi nada más de su vida y personalidad si no llega a ser por las innumerables preguntas que se le harán más tarde. Aquí, la ideología no es una máscara, sino la estructura material que le asigna un lugar en el mundo. Él es el engranaje necesario para que el coltán fluya hacia Occidente. Su «libertad» es una ilusión, pues incluso sus reflexiones sobre el alma están mediadas por la rentabilidad.

Por su parte, la Intérprete encarna la «paradoja de la sujeción» que describe Judith Butler. Ella existe en la medida en que se subordina a su función: ser una voz para otros. Su subjetividad es borrosa, casi inexistente fuera de su labor de traducción. Cuando afirma que “si tuviera que acordarme de todo al final me volvería loca”, revela que su supervivencia depende de aceptar las «reglas del juego» que el poder le propone. Está «apasionadamente apegada» a su subordinación porque fuera de ese hotel, fuera de esa mediación lingüística, el sistema no le otorga un nombre ni un lugar. El hombre le pregunta qué hace cuando no trabaja y por qué no se ha ido de allí y solo nos contesta: “Tomar el sol”. Incluso cuando le preguntan que si sale del hotel, su respuesta es: “No lo sé”.  Su risa constante, que el Hombre no logra comprender, es quizá el único rastro de una subjetividad que intenta no ser devorada del todo por la transparencia que se le exige.

La llegada del anciano lisiado altera este ecosistema de sujeción. Su presencia física, marcada por la pérdida de un brazo y su habla (kiluba), introduce una alteridad que el Hombre intenta procesar bajo su propia ideología: la del paternalismo colonial. El anciano parece buscar la subordinación total para su linaje, pidiendo que el Hombre se lleve a su hijo: “Mi hijo hará lo que yo le mande. Pero es que además está deseando trabajar para usted”. En esta petición vemos cómo el sujeto colonizado, para poder «existir» en el mundo globalizado, acepta el marco que el poder le impone, prefiriendo, como diría Butler, la existencia en la subordinación que la no existencia en el olvido. El olvido se llevará a cabo según la lógica de este personaje en este momento si su hijo se queda en su país para siempre. 

Sin embargo, es en el clímax de la obra donde surge la verdadera subversión. Al descubrirse que el hijo murió hace dieciséis años y que el anciano ha construido una mentira magistral, la obra da un vuelco. El anciano ha utilizado la «interpelación» del Hombre (su necesidad de sentirse superior, de ser el “patrón” a pesar de que no le guste ese adjetivo) para atraparlo en un relato completamente humano y ligado al alma. El Hombre no está acostumbrado a escuchar estas situaciones en su mundo capitalista. Al inventar que lo ha seguido toda la semana para que el Hombre finalmente dijera que lo necesitaba, el Anciano subvierte la relación de poder. No es una subversión que destruya el sistema, sino una que lo habita para obligarlo a mirar a los ojos al fantasma que ha creado. Es decir, el Anciano utiliza la necesidad para crear una realidad donde el Hombre, por un instante, deja de ser un agente de la Barrick Gold Corporation para convertirse en un ser humano que «necesita» a otro.

En conclusión, Après moi, le déluge nos muestra que, aunque estamos atrapados en estructuras ideológicas que nos definen antes de nacer, la subjetividad no es un espacio cerrado. La tensión entre la sujeción (el ejecutivo que solo sabe ganar dinero) y la subversión (el anciano que miente para ser escuchado) revela que el lenguaje sigue siendo el último refugio. Como dice el Anciano a través de la intérprete: “Un hombre necesita enseñar a alguien aquello que sabe, si no es como si de verdad no hubiera vivido”. En esa necesidad de transmisión, la obra de Cunillé encuentra una grieta en el muro de la ideología, recordándonos que, incluso después del diluvio (haciendo así un guiño a lo que le dijo el exmarido de la intérprete), lo que queda es la necesidad desesperada de reconocimiento mutuo.

Debate0en Antes de que llegue el diluvio. Resistencia y subjetividad en un mundo de paso.

No hay comentarios.

Publicado por

¡Bienvenidos y bienvenidas!

¡Bienvenidos y bienvenidas!
Publicado por

¡Bienvenidos y bienvenidas!

¡Hola! Esta publicación se ha generado automáticamente en el Ágora. Te encuentras en el Ágora de la asignatura. En este espacio se…
¡Hola! Esta publicación se ha generado automáticamente en el Ágora. Te encuentras en el Ágora de la asignatura. En…

¡Hola!

Esta publicación se ha generado automáticamente en el Ágora.

Te encuentras en el Ágora de la asignatura. En este espacio se recogerán todas las publicaciones relacionadas con las actividades que hagan los compañeros y compañeras del aula a lo largo del semestre.

El Ágora es un espacio de debate en el que estudiantes y docentes pueden ver, compartir y comentar los proyectos y las tareas de la asignatura.

Si solamente ves esta publicación, puede ser porque todavía no se ha hecho ninguna más, porque no has entrado con tu usuario de la UOC o porque no perteneces a esta aula. Si no eres miembro de la UOC y ves alguna publicación, es porque su autor o autora ha decidido hacerla pública.

¡Esperamos que esta Ágora sea un espacio de debate enriquecedor para todos y todas!

Debate0en ¡Bienvenidos y bienvenidas!

No hay comentarios.

Las intervenciones están cerradas.